Mostrando entradas con la etiqueta Dreams 'til the infinite. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dreams 'til the infinite. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de febrero de 2013

Capítulo 09: ''Rota''





Naciste grande y te has vuelto ENORME.





Narra Tatiana.
Me levanto sobresaltada por la melodía de mi móvil. ¿Quién me llama a estas horas? Estoy durmiendo, por favor. Pego un bote y salgo de la cama en busca del maldito móvil que sigue sonando y sonando sin parar. ¡Cómo no sea importante me los cargo!

Antes de contestar la llamada, miro la hora. Son las 13:30. Ah, ahora entiendo porque me están llamando... Ya es muy tarde. Si mi madre no me ha levantado significa que se ha ido por ahí con mi padre y que estoy sola. ¡Yuju! Me salvo de ayudarle a limpiar en casa. ¡Perfecto!

Lo cojo sin ni siquiera mirar quien narices llama.

-¿Hola?-pregunto.
-¿Tati?-me pregunta una voz femenina al otro lado del teléfono. Creo reconocer la voz. ¿Es Cait? Parece asustada y al borde del llanto.
-¿Cait? ¿Eres tú, tía?- ¿Porque habla de esta forma? ¿Qué le ocurre?
-Tati, tienes que...venir al hospital...Jackson Memorial corriendo- exige, sollozando.
-¿Qué? ¿Por qué Cait? ¿Qué ha pasado?-me altero, no comprendo nada.
-Tati, Tati...-no para de llorar y se está atragantando con sus propias lágrimas. Debe tranquilizarse o se ahogará.
-A ver, hija mía, tranquilízate- pido, aunque sé que cuando Cait se pone histérica es imposible sosegarle.
-No puedo, Tati. No puedo- se queja, entre un mar de lágrimas y suspiros.
-Debes- repito-. Escucha, respira hondo hasta diez. Ya sabes, inspirando, expirando, inspirando, expirando...-ella me hace caso, y poco a poco, calada de aire a calada de aire consigue mantener la calma, y puede explicarse lo mínimo para entender lo que dice.
-Tati,...Josh está...-le sigue costando hablar. Va a entrar en un ataque de pánico, o algo así. ¡Dios, Cait! Te lo suplico, ¡tranquilízate!-...y el padre de Nicki está...en el hospital Jackson Memorial, están ingresados...y Frank está en coma- por fin finaliza tras una larga lucha contra su propia cascada de agua, y su monumental ataque de histeria.
-¡¿Qué?!-balbuceo, desesperada. ¡Les ha debido suceder algo gordo! ¿Qué coño ha pasado? Si Josh y su padre están así, ¿Nicki? ¿Ella cómo está? Oh, Dios. Mierda. ¿Qué pasó en la misión para que todo saliera tan mal? ¡Ostia puta!
Yo sigo en shock, con el teléfono entre las manos y el corazón a cien.
-Tati, no saben dónde está Nicki-me brinda la guinda del pastel. ¿Cómo que no saben dónde está? ¿Cómo no pueden saberlo?
-¿Qué, que? No puede ser. Deben saberlo, Cait. Josh iba con ella- me niego a creerlo. No tiene lógica, conozco a Josh desde hace más de 10 años y nunca le hubiera dejado sola ni un momento. ¿Cómo ha podido ocurrir?
-Chris y yo vamos a ir ahora mismo al hospital a ver a Josh y a hablar sobre lo que ha pasado- dice, con dificultad por los innumerables sollozos que recorren cada fibra de su ser. Parece tener convulsiones instantáneas-. ¿Vienes? Te pasamos a recoger ahora mismo.
-Sí, sí, sí-asiento al borde, de igual modo, del llanto-. Yo también voy. ¿Cuánto tardáis en venir?
-Cinco, diez minutos-aclara.
-Vale, adiós Cait.
-Adiós Tati.


No me lo puedo creer. Justo cuando dejo el teléfono en su superficie las lágrimas recorren cada una de mis mejillas empapándolas con brutalidad. Mi respiración se vuelve entrecortada y apenas puedo respirar. Nicki ha sido mi amiga desde primaria y en estos momentos, ¿no saben dónde se encuentra? ¡No puede ser verdad! Ella me ha hecho sonreír como nadie antes en mis peores momentos, ella es de esas personas que con el típico: ''Tranquila, todo saldrá bien...'' crees ciertamente que puedes bailar bajo la lluvia, que ningún obstáculo es lo suficiente alto y grande para no poder sobrevolarlo, que todo es posible. Ella siempre ha estado ahí para apoyarme y siento que le he fallado. ¡Maldita sea! Debería haber convencido a su padre, haberle dicho que estaba loco llevando a Nicki a una misión de ese calibre, haberla defendido hasta el final como tantas veces ha hecho ella. Me siento fatal, como una mierda.

Espero a Cait durante cinco minutos lo suficiente largos como para tumbarme en la cama y revivir en mi memoria, llorando, los momentos más memorables que he pasado junto a ella—mi mejor amiga, Nicki—.

Ha sido tanto, tanto en tan poco tiempo. Vuelvo a vivir en mi mente justo el momento en que la vi por primera vez. Yo había llegado nueva a nuestra escuela. Era la típica niña escuchimizada y bajita, extremadamente vergonzosa, patosa en gimnasia, encima lista o como suelen apodar a la gente así: ''empollona''. No era capaz de abrirme a la gente, no sabía relacionarme porque, honestamente, me aterrorizaba la idea de no encajar, de no ser aceptada. Yo era rara en todos los sentidos y de todos los modos o maneras posibles. ¿Quién quiere ser amigo de la ''rarita''? Nadie, y nadie queria tan siquiera conocer como era yo realmente. Cuando intentaba integrarme me encontraba en que mi estilo de música no era compartida, mis gustos no eran compartidos, mi forma de vestir o los colores que me gustaban no eran, tampoco, compartidos.
¿Qué podía entonces compartir, dar a conocer de mí, si todo lo que les contaba les creaba repulsión hacia mi persona? Yo era esa niña de la segunda fila que atendía en clase, hacía los deberes y sacaba buenas notas. Yo era esa niña que idolatraba a grupos como Nirvana, Guns 'n' Roses, Avenged Sevenfold, Green Day y tantos otros de estilos Rock, Hardcore y Heavy metal. ¿Qué podía aportar a una conversación sobre cantantes formados en Disney Channel o Nickelodeon, o tantos otros canales infantiles que querían ganar cuanto más dinero, mejor? Los respetaba, veía su talento, y entendía la devoción de sus fans. Pero ellas a mí, no. Yo era la niña que le gustaba un estilo alternativo de vestir, que le gustaba mucho el negro, las camisetas anchas con logotipos de bandas de Rock...No comprendían mis gustos, a mí y, en vez de guiarse por la personalidad y por el interior se preocuparon por lo que la gente podía decir al verme con ellos/as así que me dieron de lado, completamente. Yo estaba ya acostumbrada a que me pasara tal cosa porque en mi anterior colegio las cosas no habían ido mejor. Tenía una única amiga—Claire— que era como yo, rara de cojones. Al llegar a los 12 años a un colegio nuevo en una nueva ciudad como era para mí Miami, llegué a comprender la gran paradoja de una sociedad que predica lo maravilloso que es ser diferente a los demás, ser único, cuando a la hora de la verdad ser diferente, ser tú mismo, es un gran error pagado con la marginación social o el denominado ''Bullying''.

Cierro los ojos apretando más fuerte de lo que soy capaz. Aún duele todo aquello—esos gritos, esos golpes, esas risas, esos comentarios a las espaldas lo suficiente altos para ser escuchados, esos apodos, ese trato...—, duele todo lo que pasé durante tantos años. El dolor tiene la maldita costumbre de perdurar impregnado en lo más hondo de ti pese a todo; el tiempo, las circunstancias, las amistades, la salvación...; y regresar para joderte la vida otra vez cuando menos te lo esperas.

Recuerdo estar en el pasillo, justo en frente de mi taquilla, un grupo de chicos me tiraron los libros al suelo y les empezaron a dar patadas mientras que gritaban: ''¡Bicho raro!'', ''Frikie'' y otros calificativos que no puedo distinguir entre el barullo de gente. Todo el mundo se empezó a recoger en esa parte del pasillo y aplaudían las gracias de mis agresores. Uno de ellos me tiró al suelo de una zancadilla y se empezó a descojonar. Con él, se unieron más risas provenientes de todos mis supuestos ''compañeros''—que más que eso parecían animales carroñeros buscando un pedazo de carne del cual mofarse un rato—. Mis ojos se humedecieron produciendo un cosquilleo en mis mejillas, mi corazón se puso a cien y mi respiración empezó a agitarse como la espuma. Yo sólo me limité a llorar, ¿qué más podía hacer? Ellos eran mayores, eran fuertes y eran más, el conjunto de un grupo con la misma finalidad, les unía y yo estaba sola, completa y desgraciadamente sola. Yo sólo era la ''rara'', empollona, fea, escuchimizada de la clase, tendida en el suelo con las rodillas doblas y llorando a moco tendido. Estaba harta. Me dolía cada insulto por pequeño que fuera, cada golpe en la mejilla o en el cuerpo, cada risa que emitían esos monos de feria y su público. ¿Lo peor? Yo llegué a creer todo aquello, todos los insultos; llegué a creer que era un desprecio humano, una tara en el conjunto, algo que había que destruir.

Cuando siempre te tratan como una mierda acabas creyendo que mereces ser tratada como tal.

Entonces alguien gritó más fuerte entre la multitud. Alguien—como llegado desde el más arriba, el cielo— alzó la voz, se opuso a todo ese circo andante, rompió los esquemas creados por una sociedad tan inmunda, tan ciega, tan hipócrita. Se hizo hueco entre la gente hasta llegar al epicentro del círculo, donde se encontraba el espectáculo, las justas. Subí la mirada, desenterrándola de entre mis rodillas, y la miré. Era una chica cualquiera pero con la suficiente fuerza para salir a defenderme. En un nanosegundo se tendió sobre mí y me sonrió antes de decir-¿Estás bien? Ya todo pasó. Estoy aquí, tranquila-. Una gran sonrisa se dibujó en mi cara. Nunca antes había sonreído y me sentí bien. Por fin había alguien que me ayudaba a salir de ese agujero negro de sensaciones desagradables y por fin vi la luz. Ella les plantó cara a todos y los ahuyentó de mí alrededor.

-¿Cómo te llamas?- me preguntó segundos después de que todos se dispersaran a sus quehaceres.
-Tatiana- respondí tímida. No estaba acostumbrada a nada de eso.
-¿Te puedo llamar Tati a partir de ahora?-me sonrió de oreja a oreja.
-¿A partir de ahora?- pregunté extrañada, esta vez yo.
-Ah, bueno si quieres. Me pareces muy maja así que si quieres ya no tienes por qué estar más sola...-se explicó sin perder esa sonrisa.
-¿No te parezco un bicho raro ni una frikie?
-No, ¿porque me lo deberías parecer?- me quedé atónita ante la respuesta y ella, añadió- ¿Y qué si lo fueras? No me importa en absoluto, además, yo tampoco soy normal- rio-. Estoy loca de remate- volvió a reír-. Ya ves, equipo perfecto.

Reí por su comentario y a partir de ese momento, de esa risa esperanzadora, nos fuimos conociendo más y más hasta ser las mejores amigas del mundo. Gracias a ella también conocí a dos personas que también son necesarias para mi vida: Cait y Chris.

Gracias a ellos comprendí que sólo debes encontrar a las personas adecuadas, en el momento adecuado, de la manera adecuada, para ser feliz; sin importar estar fuera de los esquemas anteriormente establecidos.

Mi vida se salvó gracias a ellas y ahora, Nicki puede estar muerta y en peligro. Dios, no me lo perdonaré en la vida.

Llaman al timbre de mi casa y bajo corriendo mientras me enjugo las lágrimas con el puño de mi chaqueta fina. Abro la puerta y Caitlin se me abalanza para abrazarme. No lo puedo remediar, rompo a llorar.

-Caitlin...como le haya pasado algo...te juro...-empiezo a sollozar entre lágrimas devastadoras.
-Lo sé, yo también me moriré-dice-. Hay que ayudar a Josh a buscarla. O yo que sé, algo.
-Por ahora ir al hospital a enterarnos bien. Es lo mejor- empieza a decir Chris que se encuentra unos pasos atrás. Está serio aunque no llora. Entonces, me pregunto si realmente no siento pena al haber perdido a Nicole. ¿A él ni siquiera le importa? ¿Por qué no llora? ¿Qué coño significa ese rostro serio? Me apeno al no ver ni una sola lágrima recorriendo sus mejillas. ¿Es que no lo siente? Eso no puede ser posible; no, no, no, no, no.

Sin omitir palabra, subimos a la parte trasera del coche. Chris al final, en medio Caitlin y después, yo. Caitlin está destrozadísima; se apoya en mi hombro, cierra los ojos y llora en silencio. Yo me limito a abrazarle y acariciarle el pelo. Mi amiga necesita todo el cariño del mundo y mucho más ella que es tan sensible. Mientras lo hace, observo recelosa a Chris, mientras él se pierde entre las brumas del exterior del vehículo y entonces lo veo, me percato de algo minúsculo y reluciente, brillante...una lágrima llena de sentimiento baña cada ápice de su rostro inundándolo de dolor y desesperación.

Christian se está haciendo el duro, el fuerte, el que no llora, pero esa lágrima significa muchísimo más. Está dolido, desesperado, entristecido, desolado y puede, sólo en una remota posibilidad, cabe la duda de que él sintiera lo mismo que ella sentía por él.

-Chris-le llamo. De inmediato al sentir mi voz llamándole, se seca la cara y voltea con una expresión que no delata en absoluto lo que había presenciado instantes antes.
-No pasa nada, Chris, no hace falta que seas el fuerte- le aconsejo entre susurros. No quiero que Cait oiga- la vamos a encontrar, te lo aseguro.
-Tengo miedo de que le pase algo, o de que ya no haya vuelta atrás- vencido, reconoce y se deja al deleite de sus traicioneras lágrimas, que ya rozan su piel.
-La salvaremos- murmuro- debemos hacerlo.
Chris esboza esperanzado, una sonrisa y asegura- Por ella.
-Por ella-repito.


El viaje hasta el hospital se me antoja una eternidad. Contemplo la posibilidad de que la razón sea porque estoy cansadísima, porque no quiero oír la verdad sobre mi amiga o puede que sean un millón de cosas, todas juntas. Solo siento que el coche realmente no se mueve y que nunca llegaremos a nuestro destino. Oh, Nicki, por favor...tienes que estar bien. Debes estarlo. Maldita sea. No quiero perderte...

Cuando por fin llegamos, el padre de Cait aparca en el parking del hospital y ayudo a Cait lograr bajar del coche. No es capaz de mantenerse recta y en movimiento a la vez, parece una anciana y creo adivinar que se siente tremendamente mal. Dios, ¡Nicki puede estar muerta! No paraban de aparecer flashes en mi cabeza de cuando éramos más niñas y reíamos durante horas, mas seguíamos haciéndolo pero ahora...ahora parece que todo aquello ha quedado en el olvido, que todo se ha desvanecido en un ''plis, plas'' y que ya no va a volver. ¿Cómo nos sucede todo esto a nosotros? ¿Que hemos hecho mal para que el destino nos haga pasarlo mal en estos momentos? ¿Porque ella y no otra? ¿Porque? ¿Porque? ¿Porque?, no paraba de preguntarme a mí misma. Ahora que ya he conseguido sentirme parte de algo más grande que yo misma, de una amistad, se rompe todo otra vez. Vuelve el dolor, tan traicionero como siempre ha sido.

El dolor me oprime con violencia el pecho y siento un alivio sobrenatural al sentar en una silla a Cait en la sala de espera del hospital mientras Chris pregunta a la recepcionista la habitación del padre de Nicki y de Josh.

-Disculpe, venimos a ver a Josh y Frank Hutcherson, ¿me podría decir el número de las habitaciones dónde se encuentran?-pregunta Chris alto, lo suficiente para poder oírle bien.
-Vale, espera...-introduce los datos en el ordenador y espera unos segundos, antes de dudar- Ehm, lo siento, tienen las visitas cerradas durante unos días...
-¿Por qué?- pregunta sulfurado Christian.
-Información restringida-aclara-. Lo siento mucho- se disculpa la chica añadiendo una sonrisa practicada expresamente para enseñar en público.
-Somos amigos de Josh y de su hermana, sólo queremos hacer una visita de unos minutos, por favor-suplico acercándome al mostrador.

La recepcionista—ojos claros y grandes, tez oscura, pecas diminutas en unas mejillas rosadas, nariz aguileña, sonrisa cárcel de unos dientes blancos y perfectos, labios carnosos—arruga la nariz, frunce el ceño y permanece pensativa.

-Me puedo meter en líos por esto- dice.
-Por favor. Puede que estén mal y necesitamos saber qué le pasó a nuestra amiga- pido suplicante con los ojos llorosos y empalagados.

Supongo que mis lágrimas sufridas, mi súplica incesable, mis ojos hinchados, mi voz rota, o puede, que su corazón al fin y al cabo, provocan que ella se decida afirmativamente.

-De acuerdo. Pero una visita rápida, por favor- pide, esta vez ella, para conservar su puesto- Josh Williams, planta 11, habitación 450. Frank Williams, UCI planta 15, habitación 570.
-Gracias, gracias, gracias- dice Chris con una sonrisa de oreja a oreja.
-Mil gracias- digo yo, aguantándome de echarme otra vez, o más, a llorar.

Ayudo a Cait, otra vez, a llegar al ascensor y todos juntos, nos adentramos en él. Sonrientes en parte por poder ver cómo está Josh y así poder saber un poco más de lo ocurrido con Nicki, y realmente tristes, porque este hecho tan desagradables está siendo protagonizado por nosotros.

-Espero que esté bien- susurra Cait.
-Todos lo hacemos- responde Chris.

Llegamos a la planta 11 y buscamos desesperados la habitación 456. Cuando damos con ella, vacilamos un momento en si abrir o no abrir. Pero, ¿qué demonios? Hemos llegado hasta aquí para abrirla y hablar con Josh. Eso mismo vamos a hacer.

Cait se descuelga de mi brazo, pica la puerta decidida pero no obtiene respuesta. ¿Quizá duerme? Puede ser, pero se deberá despertar.

-¿Josh?-pregunta ella.

Nadie responde.

-¡A la mierda!-discrepa Chris antes de abrir y empujar la puerta con fuerza.
Me río por dentro. Menudo temperamento tienes a veces éste.

-¿Josh?-vuelve a preguntar, esta vez compartiendo pregunta conmigo, a la vez que entramos.

Oímos un pequeño ronquido. Pobre, está dormido. Seguramente, se encontrará mal, porque no es muy común en él estar durmiendo a estas horas.

Josh está tumbado en la cama, espatarrado. La sábana se ha ido cayendo, pues sólo le tapa una pierna y arrugada, amenaza con rozar el suelo. Su brazo derecho descansa sobre su pecho, y el izquierdo está enterrado bajo la almohada. Su expresión es estable, descansado si más no y ligeramente en el paraíso.

-Debe haberse dormido hace rato- comento.
-¡Pues se va a tener que despertar!-exclama Chris- ¡Josh, Josh!-grita.
-Chris, no seas bestia, hombre-le echa bronca Cait. La verdad es que, ¿qué maneras son estas de despertar a alguien que está plenamente dormido?
-Tú, capullo, vuélveme a despertar así alguna vez y te juro que lo lamentarás- amenaza una voz adormilada y ronca.
-Antes tienes que recuperarte, hermano- le contesta divertido Chris.
-En eso no hay problema-le sigue el rollo.
-Josh, lo siento. Te hemos despertado-se disculpa Cait. A mí también me sienta mal, pobre.
-Tranquila, no pasa nada. Ya me extrañaba que no hubierais aparecido y que éste no me hubiera tocado los cojones, ya- ríe.

Intenta hacer bromas, parecer natural, pero se le ve tocado, hundido, ahogado.


***


Un silencio fúnebre un tanto incómodo rellena cada uno de los huecos de la sombría habitación y nadie puede hablar en varios segundos.

-¿Que le ha pasado a Nicki?- pregunto, rompiendo dicho silencio, lo que ninguno de nosotros se atreve aun a preguntar.
-La verdad, no lo sé- agacha la cabeza; parece que se va enterrando él mismo en un hoyo lentamente. Josh, tan sonriente como es siempre, y ahora, está como sumido en un largo letargo de tristeza. Me duele verle así. Yo también siento su dolor, todos lo sentimos pero supongo que el dolor de un hermano mayor hacia su hermana no es comparable a nuestro dolor hacia una amiga.
-¿Que ha pasado?-vuelvo a formular. Aguanto sin mucho éxito las innumerables lágrimas que abarrotan mis ya húmedos ojos.
-La operación no salió bien, nada bien-comienza a explicar-, no pensábamos que habría bombas en los vehículos y que las harían explotar. No lo sabíamos-baja su cabeza, resignado y dolorido-Las cosas se complicaron, mucho más de lo previsto y aunque intenté sacarla de ahí, llegar hasta ella, ese hijo de puta se me adelantó y se la llevó. Algo me golpeó en la cabeza con fuerza, y eso es lo único que recuerdo. Al recuperar la conciencia, desperté ya aquí, en el hospital-finaliza y alza su mirada. Está llorando, pero se intenta contener. Como siempre hace. Oh, Josh...
-¿Has dicho que se la llevaron?-cuestiono sorprendida.
-Sí-afirma- ¡Me cago en la puta!-le reprocha a la vida, echándose a llorar. Hay cosas, que por mucha fuerza que tengas en el interior, son imposibles de contener: las lágrimas, en un momento dado, es una de ellas. Llora de rabia, de sufrimiento, de impotencia, de todo y de nada a la vez.
-Pero, ¿porque querrían llevársela, eh?-pregunta Cait.
-No tiene sentido-comenta Chris, quien ha permanecido callado hasta ahora.
-Sí, la tiene- agraba.
-Pues ya me dirás cual, hermano.
-Es sencillo de adivinar. Mi padre y Jeremy McCann llevan odiándose muchísimo tiempo.
-¿Pero quién se la llevó? ¿Jeremy?-le interrumpe Chris.
-No, su hijo-aclara-. Justin McCann.
-¿Y eso qué tiene que ver con Nicki?-pregunto yo. Queriendo aclarar mis revueltas ideas, hasta entonces.
-Somos sus hijos, Nicki es su hija. Me refiero a que, si ellos la tienen secuestrada, tienen, inmediatamente, a mi padre en una posición delicada. ¿No lo entendéis? Mi padre y yo, estamos entre la espada y la pared en estos momentos.
-¡Mierda!-blasfema Chris.
-Lo que significa que no vamos a atacarles-resulta.
-Pero, pero...-dudo- ¡Pero esto no puede quedar así! Joder, tendréis que hacer algo, ¿no? Tendréis que atacarles o algo. No sé, moveros- soy consciente de que estoy perdiendo la compostura.
-¿Movernos? ¿Atacarles? Sabemos perfectamente donde viven, podríamos atacarles, pero, ¿de qué coño serviría, Tati? ¡La pueden matar! Le pueden hacer daño y entonces, ¿qué?-protesta. Quizá molesto por mi comentario, o por el simple hecho, de no poder hacer absolutamente nada.
-¿Y qué vais a hacer, entonces? ¿Eh?-vuelvo a exigir.
-No lo sé, ¿vale? ¿Crees que no quiero sacar a mi hermana de este lío, de las manos de ese cerdo? ¿Crees que no? Porque estás muy equivocada, Tati- se queja, otra vez.
-Yo no he dicho eso, pero es que me jode, ¿sabes? ¡Ahora pueden estar haciéndole daño!-grito llorando.

Josh, inmediatamente, se levanta de la cama y me rodea cálidamente con sus fuertes brazos.

-Sht. Tranquila, ¿vale?-me tranquiliza mientras mojo su camiseta de sufridas lágrimas- La voy a encontrar y la voy a traer de vuelta a casa, ¿entendido?
-Josh, por favor, debes jurarlo- le pido mirándole fijamente.
-Lo juro, lo prometo y lo que haga falta. La traeré de vuelta-asegura con la mayor mirada de desafío que jamás he visto en su persona.











***********************************************************************
HOLOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO. Lo siento, lo siento y más lo sientos. Es que con los exámenes, los deberes y toda esa mierda no he tenido tiempo de sentarme a escribir. Bueno, este capítulo es un poco raro, ya que está narrado a partir de Tatiana. Tati es mi mejor amiga en la vida real, de verdad. O sea sé, que este capítulo se lo dedico un poco a ella. He puesto algunas de las tantas cosas que le hacen especial y la caracterizan. A parte he querido implantar un poco mi ''mensaje'' o opinión sobre un tema del que estoy un poco hasta los mismísimo huevos: el Bullying. A mi no me hacen. Pero si que recuerdo que de pequeña me llamaron algunas veces ''gorda''. He tenido algunos problemas personales con ese temilla, y quizás por eso soy como soy y por esa razón opino lo que opino. ¿PORQUÉ HUEVOS DEBEMOS SENTIR LA OBLIGACIÓN, LA NECESIDAD DE METERNOS CON ALGUIEN POR EL SIMPLE HECHO DE GUSTARLE OTRA COSA, OTRO ESTILO O POR SER DIFERENTE? ¿Qué pasa si le gusta el Punk, el Rock o las Sevillanas? ¿Qué pasa  si le gusta la ropa negra, ancha o el estilo tan perseguido ahora de ser intento de ''Hipster''? ¿Qué pasa si no pesa 45 Kg y no tiene una talla 34 de pantalón? ¿QUE COJONES OS IMPORTA LO QUE HAGA CON SU VIDA, TÍO? Agh, de verdad. ¿Y si quiere pintarse el pelo verde, rosa o multicolor? ¿Y si quiere ir en long al insti o a dónde sea? ¿Y si quiere tirarse por un puente? ¡PUES QUE LO HAGA, JODER! ES SU VIDA, SUS GUSTOS, SU ESTILO O ROPA= SU  DECISIÓN

Todo esto viene a que en mi puñetera clase hay cuatro tontas, al fin y al cabo, que se meten con otra gente por hacer o no hacer unas determinadas cosas y me están tocando la moral. Y también porque hoy estábamos viendo un vídeo precioso de un niño que le habían amputado las dos piernas y conoció al Messi, pues bueno, salía una chica que le ayudaba a caminar, a ser autosuficiente y la chica tenía una masa más elevada de lo habitual. La cosa es que había una escena en que la chica le ayudaba a subir una cuesta en bicicleta, ya que estaban haciendo Educación Vial, al niño y salía corriendo. Pues un GILIPOLLAS, RETRASADO, QUE SE CREE GUAY Y MEJOR QUE LOS DEMÁS ha gritado: ''¡ANDA LA GORDA, QUE PIERDE TODAS LA CALORÍAS QUE TIENE!'', mi clase como son así de guays se han empezado a descojonar y yo he tenido ganas de tirarle una Supra, no, que pobre deberá tocar esa cara de retraso que tiene, pero si un sillazo en to' la cara y rebentarle. ¿Porqué? Porque estoy hasta las narices de que la gente se meta con el peso de una persona. ¿Alguna vez les han preguntado si les gusta estar así, con sobrepeso o obesos, si quizás no tienen alguna enfermedad que les haga ser así o no poder adelgazar, que quizás no saben como hacerlo? ¿Alguna vez lo han hecho? Porque no, NUNCA. Yo mismo tengo un problema de tiroides y un metabolismo que me hace engordar más que otras personas, y por lo tanto ser muy delgada para mi es imposible. Y otra cosa, fijaron también que cuando contamos algo gracioso o un hecho de alguien y esa persona tiene sobrepeso o obesidad, decimos: ''Me descojoné cuando la GORDA esa no sé qué, no sé cuántos..'', en cambio si esa persona hubiera estado muy pero que muy delgada no cambiamos la palabra ''gorda'' por ''el palo ese'' o cualquier otro apodo. En definitiva, que me sulfuro con estos temas.

Os dejo de aburrir ya-.- Espero que os guste el capítulo, os haga pensar o reforzar opiniones. Las que seáis de Twitter o tengáis Twitter dad RT a este TWEET y dar REBLOG si tenéis Tumblr.


PD: ¿De qué os disfrazáis por carnaval? Yo de animadora e.e

martes, 5 de febrero de 2013

Back to Decembre.




Estoy tan contenta de que hayas hecho un poco de tiempo para verme..., quiero confesarte mientras doy sorbos a mi café caliente, sin ganas.
Estamos sentados uno frente al otro, cabizbajos, y sin saber bien qué decir.

—¿Qué es de tu vida?— empiezo, para romper un poco el hielo.

Los motores de los coches rugen fuera, bajo la nieve, sobre el helado asfalto de una de las calles más concurridas de Londres. A dos míseros días de la fecha más feliz del año;el día de Navidad; las avenidas, las casas, los establecimientos y la vida de cada persona que veo pasar manejando una cantidad considerable de bolsas está rebosante del aclamado y bello espíritu navideño. Mi vida, mi espíritu, también debería estar así; sentirse así de feliz. Pero la cruda realidad es íntegramente opuesta: no me siento acaparada del tradicional sentimiento de las esperadas fiestas. Cada noche desde hace más de dos semanas me las paso llorando y encerrada en mi habitación, las luces de mi rebosante árbol ya no brillan de la misma manera que otros años o ya, simplemente, han perdido su gracia...todo está mal; me siento tocada y hundida.

No te veía desde hace más de dos meses. Y ahora, justo ahora, estoy sentada frente a ti en una vieja cafetería en la esquina de la calle Oxford St. con Margaret St. En frente del único hombre al que he amado de verdad, del que me ha hecho sentir esas estúpidas mariposas en el estómago cada vez que tu piel rozaba la mía, aunque fuera sin la menor intención. 

Te miro dudosa. 

—Bien, he estado muy ocupado últimamente- explicas-.Ya sabes, trabajo y esas cosas.
Asiento; has estado bien, más ocupado que nunca. Sí, claro que lo sé. Aun lo recuerdo, ¿sabes?Esa fue una de las razones por las que lo nuestro no acabó bien. Tú siempre liado con el trabajo, con tu vida, mientras que yo quería formar parte de esa vida, de ese juego. Nunca lo conseguí, de ahí vino mi frustración, luego las peleas antes de acostarnos y durante el desayuno, más tarde aparecieron los estimados días silenciosos donde los lazos de nuestro orgullo no nos permitieron hacer las paces, y por último, un armario vacío y un corazón a añicos.
—Dime, ¿cómo ha estado tu familia?— pregunto. Llevo, desgraciadamente, muchísimo tiempo sin ver a tu hermana, Carly, y a tu madre, Margaret. Me agradaba su compañía y lo sigue haciendo, sólo que ya no coincidimos nunca— No las he visto en mucho tiempo- murmuro.
—Sí, bueno, se mudaron hace cosa de un mes— contestas, seco. ¿Se mudaron? ¿A dónde?
—Ah, eso está bien. ¿A dónde se mudaron?— me intereso. Puede que a partir de hoy nunca más las vuelva a ver. Ahora que se han mudado y ya no me une a ellas mi relación con Logan formarán parte de un bonito recuerdo, pero nada más.

***

Tenemos una pequeña charla sobre el trabajo y el frío clima que está haciendo últimamente. Estás siendo precavido, y yo soy consciente del por qué. Sigues teniendo en tu mente la última vez que me viste... Tú me distes rosas, y yo las dejé allí, abandonándolas a su suerte, como nuestro amor, y sin darme cuenta murieron. Cuando quise volver para recuperarlas ya no se podía hacer nada para salvarlas. Ya era demasiado tarde; se habían desvanecido como el calor que tuesta la piel en verano con las primeras lluvias. Yo quería recuperarlas, ¿sabes? Que todo volviese a la normalidad. Deseaba que mi otro lado de la cama fuera ocupado por tu piel, que pudiese perderme en los lunares de tu espalda al aburrirme o en la calidez de tu sonrisa al soltar una estupidez. Deseaba retroceder, pero el tiempo seguía y seguía, sin poder pararlo, sin poder moldearlo a tu antojo...

Así que aquí estoy yo ahora, tragándome todo mi orgullo, escondida detrás de un café Capuccino, que sabe a agua de grifo, suplicándote que me perdones, que necesito que todo vuelva a ser como antes y lo mucho que lo siento por aquella noche.

Y niegas. Vuelves a negar. Lo nuestro ya es imposible. Tú has rehecho tu vida, con otra gente, con otros colegas de copas, con otra persona que te promete demostrar lo que significa la palabra ''infinito''. Y yo, cada vez más, regreso a Diciembre todo el tiempo. Resulta que la libertad no es nada excepto extrañarte, deseando que me hubiera dado cuenta de todo lo que tenía cuando eras mío. Regresaría a cada uno de los momentos que pasé a tu lado, una y otra vez; pero yo sigo regresando a Diciembre todo el tiempo. Este maldito hecho me persigue, me hiela la sangre. Necesito tu calor para sobrevivir. Sino todo no es más que eso, que frío. Estos días no he estado durmiendo, mantengo ese recuerdo de cuando me marché de tu lado, de cuando fue tu cumpleaños y por mi jodido orgullo no logré llamarte. Y pienso siempre en ese verano, todas esas hermosas tardes en el puerto.
También pienso en el momento en el cual te observé riendo desde el asiento del pasajero en el tren, una mañana, mientras tú hablabas con la que ahora parece ser tu vida y tu debilidad. Reconozco que sientes eso ya que yo ya he conocido esa mirada cuando yo era la causante de ella.

Me dí cuenta de que te amaba en Otoño, luego llegó el frío y con él, todos esos oscuros días en los cuales el miedo se deslizó por mi mente. Tu me diste todo tu amor y todo lo que yo te dí fue un adiós. Extraño toda tu piel bronceada, tu dulce sonrisa tan buena para mi, tan apropiada, y como me sostuviste en tus brazos esa noche de Septiembre la primera vez que me vistes llorar. Tal vez todo eso fue una ilusión, probablemente un sueño sin sentido, pero juro que si nos volviésemos a enamorar te amaría bien. Volvería con el tiempo, ¿sabes?, y cambiaría todo lo que hice mal y todo lo que causó que lo nuestro fracasara, pero no puedo hacerlo. Así que si cierras tu puerta con cadenas, lo entenderé.

—¿Porque hacemos esto?—pregunta, al cabo de varios minutos de silencio.
—¿La verdad? No tengo ni idea.
—Tú eres mi pasado y eso está bien. Me gustó, mucho— aspira aire, entrecortado—. Pero Sue es mi presente, y espero que llegue a ser mi futuro.
Me rompo aun más. Te quiero. Tú no me quieres.
—Creo que ya ha quedado todo claro...— suspiro, abatida. Otra batalla perdida. Me levanto de la silla, le tiendo la mano— En ese caso, adiós Logan.

Me estrecha la mano, invulnerable. Cojo mis pertenencias y huyo lejos.

—Adiós, Sky— escucho antes de abandonar la mesa.

Y aquí estoy yo, tragándome todo mi orgullo, suplicándole a tu cabeza que olvide todo lo que pasó, que volvamos a empezar, que lo siento por aquella fatídica noche.

Pero una vez más, regreso a Diciembre.







*********************************************************************************************************
Holis. A ver, os dejo este texto inspirado en la canción ''Back To Decembre'' de Taylor Swift. Espero que os guste (si lo hace, porfis, comentad). Lo he querido colgar porque no tengo hecho el siguiente capítulo ya que estoy muy liada con exámenes esta semana. Cuando pueda, escribo y subo, ¿valep? He elegido este texto, básicamente, porque amo esta canción y porque lo escribí ya hace mucho y me daba ilusión colgarlo, no sé e.e

PD: Porfis, lectoras existentes que vengan de Twitter, ¿podéis seguir este blog? 

tktktktktktktk's. Loveya.

domingo, 3 de febrero de 2013

Nothing Like Us.





There's nothing like us. There's nothing like you and me, together through the storm...





Me meto en la cama. Enciendo mi móvil. Toda la habitación está sumergida en la oscuridad y el silencio del final de este día que ya ha llegado y ya nadie puede estorbarme. Le doy ''click'' al reproductor de música. Oh, Nothing Like Us. Creo que escucharé ésta...

Lately I've been thinking, thinking 'bout what we had. Te recuerdo. Recuerdo esas noches hablando hasta las tantas...¿Qué teníamos? Promesas y palabras llenas de buenas intenciones. Pero todo esto se lo lleva el viento, el viento del olvido, el viento del tiempo, el viento de las situaciones y de los problemas, el viento de la distancia... I know it was hard, it was all that we knew, yeah... Lo sabíamos, ¿verdad? Sabíamos que todo aquello no iba a acabar bien, que nos separaríamos. Yo lo sabía, tú lo sabías. Aún eso, ahí estabas tú, abriéndome cada día y haciéndome sentir especial, como nadie antes me había hecho sentir. Teníamos a esa maldita puta llamada distancia de por medio. ¿Qué podía salir bien? Ella siempre gana. Separa personas y corazones, que aunque ya no lo admitan, aún se quieren. Have you been drinkin', to take all the pain away? Yo lo he hecho. Cada día me emborracho de esta odiosa realidad a la que pertenezco ahora, alejada de ti, de nosotros. Bebo 'ya no le quiero' y sonrisas forzadas hasta reventar, ¿sabes? pero hace ya tiempo que dejó de funcionar, que te sigo recordando día a día y que no puedo parar de llorar. I wish that I could give you what you, deserve. 'Cause nothing could ever, ever replace you. Nothing can make me feel like you do. No sabía darte lo que necesitabas, ojalá hubiera podido. Pero estos 831, 571 km no me lo permiten. Nada ni nadie podrá reemplazarte nunca. Nunca, ¿entiendes? Has sido el primero al que he querido darte todo y mucho más, y siempre serás el primero; el primero al que le dije 'te quiero' y 'te amo' de corazón, el primero que me sacaba una sonrisa estando tan pero que tan lejos, el primero con el que quería a mi lado al acostarme y al despertar, el primero en todo.  You know there's no one, I can relate to.  Lo he intentado, empezar de cero y pasar de todo esto pero no soy capaz. Cada paso que doy para delante, tu recuerdo me hace retroceder dos para atrás. Te quiero, y mucho. Como nunca he querido a nadie. And know we won't find a love that's so true. Lo sé. No lo voy a encontrar. No habrá nadie, nunca, que me quiera tanto como me has querido tú, ni de la misma forma. A pesar de mis tropecientos mil defectos, tú has estado ahí, tan cerca y a la vez tan lejos, amándome a pesar de todas mis estupideces, mi mal humor, de la distancia que nos separaba y nos separa, a pesar de todo. ¿Y yo qué hice? Joder todo como suelo hacerlos. La jodí, lo sé, y ya nada puedo hacer para arreglarlo. Tú has pasado página, has encontrado a otra persona que te está dando lo que yo no te supe dar, que está aprovechando lo que yo ya perdí tontamente.  There's nothing like us, there's nothing like you and me, together through the storm. There's nothing like us, there's nothing like you and me, together...
I gave you everything, baby, everything I had to give. Girl, why would you push me away? Me diste todo y yo nada. Ahora me arrepiento. Ni yo sé porqué te alejé, sólo lo hice y la fastidié. Ahora me debes odiar aunque no lo digas en voz alta, y no te culpo, yo también me odiaría, con toda mi alma. Lost in confusion, like an illusion. You know I'm used to making your day. Estoy harta de hacerme la dura, la que no llora. De decir que no lloro por nada, porque no es cierto. Lloro mucho. A veces incluso como una niña pequeña por cualquier tontería. No me gusta decirlo porque sino la gente cree que soy débil y se aprobechan de ello. Pero esque aunque no suela llorar, si que me duele. But that is the past now, we didn't last now. Guess that this is meant to be. Lo hice porque hubieramos estado peor, queríendonos día a día y sin poder estar juntos. No lo podía soportar, ¿sabes? Te quería demasiado. Tell me was it worth it? We were so perfect. But baby I just want you to see... No merció la pena, nada. Te sigo echando de menos, tanto que duele en el pecho. Lo veo, ya está todo perdido.

There's nothing like us, there's nothing like you and me,
together through the storm.
There's nothing like us, there's nothing like you and me,
together.
There's nothing like us, there's nothing like you and me,
together through the storm.
There's nothing like us, there's nothing like you and me,
together...

Sólo escribo esto para decir todo lo que nunca he dicho, todo lo que me he estado callando, todo lo que siento aún.  Me duele, y sí me indigno, cuando leo cosas que le pones a tu novia, cuando me imagino que estáis felices y juntos. Porque ella está haciendo todo lo que yo hubiera querido hacer contigo. Sólo decirte que te quiero. Aún.








Capítulo 08: ''Es una rehén, no una amiga''





Swag, swag on you. GO,BIEBER,GO.




Narra Justin.

¿Quien coño se cree que es esta? ¡Estoy hasta los huevos de esta mocosa impertinente! No le hago daño, le saqué de ese puto almacén en llamas y encima, ¿me lo agradece así? De acuerdo, la he ''secuestrado'' involuntariamente. Pero...¡Joder! Por lo menos está viva. Sino sólo será un ciambre en una maldita bolsa negra en camino al tanatorio.

¡Ojalá no la hubiera sacado de allí! Desearía haber dejado que las llamas y las explosiones se la hubieran tragado y cobrado la vida. ¡Por malcriada! Agh, les odio a todos, a sus padres, al cabrón de su hermano Josh y a todo el puto FBI. Les detesto.

Me largo de ahí, bajo las escaleras arrastrando los pies y voy directamente a la cocina donde están María, Carlos, Chaz y Ryan.

-¡Eh! Hola tío- me saluda Ryan,—sostiene un vaso a rebosar de un líquido sospechoso transparente y espeso entre las manos—. ¿Otra vez bebiendo? ¿Qué es Vodka, Ginebra...?
Choco las manos con Chaz quien está hablando animadamente con Carlos. Nunca he entendido que se traen entre manos esos dos ya que Carlos es bastante callado pero con Chaz siempre está metido en charlas largas.
-¿Que tal está nuestra bella durmiente?- pregunta Chaz, desatendiendo la que parece una conversación entretenida.
-De pena. Esa tía está como una puta cabra- le contesto. No quiero que me hablen de ella. ¡Estoy de esa tía hasta las pelotas! Dios.
-¿Porque? ¿Ya no es el ángel que salvaste de las llamas?- bromea Ryan.
-¡Yo nunca dije que fuera un ángel! Idiota. La salvé porque me sonaba, ¿entendido?- me impongo rudo. ¿Como pueden decir que yo he dicho alguna vez eso? La odio. Maldita sea.
Estoy sacando humo por los oídos. No sé bien bien que hacer con esa chica. Esperaré que regrese Jeremy de la costa este. Pero mientras tanto, ¿qué? ¿Como me comporto con ella? -¡Que se entere! Tienes que joderla, Justin-, me incita mi subconsciente de mafioso, mi diablo personal.

-Sí, sí- admite riéndose.
-Tengo un gran problema.
-Y uno gordo- dice Chaz señalando hacia arriba. Se refiere a Nicole.
-¡Que te den, Chaz!- le insulto.
-No las pagues con Chaz, Justin. Él tiene razón- interviene Ryan.
-Bueno, vale, lo que vosotros digáis...-me enfurruño. ¡Maldita sea! Que le odio, ¿como me puede parecer un ángel? Oh, por Dios. Si como mucho tiene más parecido a un diablo que a un puto ángel. Además, ¿qué mariconada es esa?
-¿Cuál es el problema?- pregunta María, alejando la mirada de la comida que se está cociendo en la cazuela.
-No sé que hacer con Nicole mientras que esperamos a que llegue mi padre.
-No hables con ella- aconseja Ryan.
-Es una rehén, no una amiga- recuerda Chaz.
-¡Ya sé que no es una amiga!- me revuelvo el pelo exasperado.
-Señorito McCann... yo si fuera tú la intentaría tratar normal.
-¿A qué se refiere, María? ¡Es una puta policía del FBI!
-Sé que es un rehén, pero no por eso hay que tratarla mal. Intenta que ella ''confíe''- hace comitas con los dedos- en ti. El malo es Jeremy, no tú. Hasta que llegue y sepa que hacer con ella, deberías intentar que ella no monte un espectáculo.
Chaz y yo le miramos extrañados. ¿''Aliarme'' con ella? ¿Tratarle como una amiga? ¿Qué confíe en mi? ¿Que gilipollez es esa?
-Eh, puede que tenga razón María-comenta, pensativo, Ryan. Le da otro sorbo a su bebida. Ya apenas le queda en el vaso.

¿Cómo? ¿Ryan que dices? ¿Tú pidiéndome que sea amable con ella? No lo comprendo. Ryan es el peor. Detesta a los policías, sobretodo a la familia Williams, sobre cualquier cosa. ¿Porque dice esto ahora?

-¡¿Que dices, Ryan?!-cuestiono, exaltado. No lo llego a entender.
-Justin, yo les odio. Y más a esos hijos de puta de los Williams, ya lo sabes. Pero, piensa un momento. Quizás ser amable con esa zorra te permita sonsacarle información restringida sobre el FBI. No estoy diciendo que te hagas su amigo. ¡Eso no, por Dios Santo! Pero si que ella confíe en ti-me explica- quizás se le escape algo interesante con lo cual les podamos retorcer las pelotas a esos asquerosos policías.

¿Qué? ¡Ni hablar! ¡No pienso ser amable con esa! Es imposible y una tontería. Ella no confiaría en mi por nada en el mundo.

-No- me niego-. No es una opción. No pienso hacerlo.
-¡Justin, joder! Hay algún cabronazo en esta casa que les sopló a los del FBI nuestra reunión con Gonzàlez. Ya sabes lo importante que era esta reunión y mira como ha acabado. Por poco nos largamos de ahí sin el maletín. ¡Jeremy te hubiera matado! Esa zorra es nuestra solución. Ella sabrá quien coño es el topo- grita.

¡Ostia! No es tan mala idea al fin y al cabo. ¿Pero confiará tanto en mi? No lo veo claro. Ella es tan impermeable... ¿Y si sale mal? Hay mucho en juego. Pero si sale bien tendría en mis manos a ese hijo de puta cabrón que nos está timando. ¿Quien coño será? Juro que cuando lo pille, le daré tal paliza que caerá muerto.

-No sé Ryan...No lo veo del todo.
-Sólo inténtalo. A más, por el camino te puedes divertir un poco con esa putilla- sonríe malicioso y le da el sorbo definitivo a su vaso.

Chaz y yo soltamos una risotada. Carlos se une a las risas, un poco más tímido, bajo la atenta mirada de su madre quien frunce el ceño contraria a los comentarios de Ryan y a esa idea. María siempre tan en la parte de la luz...



****************************************************************


Holiiiiiii, ha sido cortito pero esta noche intentaré subir otro más e.e A ver, si habéis leído este capítulo y os gusta esta novela, ¿podéis darle RT a este TWEET y darle REBLOG a ese enlace, porfaplis?

jueves, 31 de enero de 2013

Capítulo 07: ''Un dólar por tus secretos''



Without words.ASDFGHJKLÑ.






Narra Nicole.

Justin me ha dado su ropa para que me cambie, me vista y me asee. Me ha quitado las esposas y me ha dicho que me vaya al cuarto de baño a ducharme. Así hago, aunque me cuesta caminar. Me duele aún la pierna derecha. Me meto en él y me empiezo a desvestir entre sollozos todas las prendas llenas de sangre, barro y polvo. Están asquerosas.

Rompo a llorar. Toda esta situación puede conmigo. Estoy secuestrada, encerrada en una habitación no sé donde con un futuro capo de la mafia como secuestrados, y toda su familia contra la mía y contra mi. ¿Puedo tener más mala suerte? Para rematar la situación, no sé donde está mi hermano ni mi padre. ¿Estarán a salvo? ¿Estarán en casa sin ningún rasguño grave? ¿O estarán heridos, en el hospital, o incluso muertos? ¿Y mi madre? ¿Cómo se encontrará mi madre? La última vez que la vi, al irme de casa ayer, ella no estaba muy convencida de todo esto. ¡Maldigo el día en el cual a mi padre se le metió en la mollera que esto era buena idea!
Toda esta incertidumbre me mata tanto por dentro como por fuera. Contemplo mi reflejo en el espejo del baño. Se me ve débil, rota, magullada, dolorida, como una cría inmadura. Se me ve tan frágil, fácil de romper...¡No! No se me debe ver así. Debo ser fuerte; por Josh, por mis padres y por mis amigos; por todos ellos y por mi misma. No voy a darles el gustazo de verme débil nunca más. Yo soy Nicole Williams. Esa chica fuerte, decidida, madura que nunca llora por nada y por nadie. Yo soy hija de Frank Williams el mejor detective del FBI de Miami. Yo no lloro. Yo no me siento pequeña. Yo miro al miedo con valentía y me río de él. Yo soy más fuerte que nadie. Yo siempre he podido con todo y podré con todo esto.

Nadie osará derrumbarme. No a mi.

Me deshago de la ropa sucia, ensangrentada y hecha asco. Primero me quito la chaqueta, la camiseta negra y el chaleco antibalas. Luego, las bambas oscuras y por último deslizo con cuidado el pantalón, e intento que la tela no roce ásperamente la herida del muslo derecho. Me quito la ropa interior y la dejo sobre el mármol de la pica. Me enjuago las lágrimas con la palma de las manos. Esta soy yo. Voy a hacer todo lo posible para salir de aquí, para escapar. Sé que si Josh y papá están vivos me estarán buscando como unos locos y planeando otro plan para atacar a la familia McCann y rescatarme, pero es arriesgado y yo no me voy a quedar aquí sentada sin hacer nada, llorando. Voy a actuar. Voy a escapar de la casa de este cerdo asqueroso que me ha amenazado con hacer daño a mis seres queridos.
Me meto en el baño. Enjabono bien todo mi cuerpo, todas las heridas y rasguños, hasta llegar al corte de la pierna al cual solamente dejo fluir agua con jabón de la esponja humedeciéndolo un poco. ¡Agh! Me escuece mucho. Tragar saliva también es un martirio. Me duele y a veces me da la sensación que la cabeza se me va a caer. Aunque está bien. Serán imaginaciones mías...
Lavo mi pelo paulatinamente. No quiero salir de la ducha. Se está tan bien. Mhm... Es tan reconfortante... Fuera de ella todo es un horror—desde ese chico con el pelo caramelizado y mirada amenazante, Justin, a la idea de no volver a ver a mi familia—. Debo salir de aquí cuanto antes. Aunque primero debo observar cada movimiento de mi adversarior, aprender cuales son sus puntos fuertes y cuales son los débiles, aprender cada brecha de su vida, cada resquicio de debilidad para después contraatacar dejándolo K.O.

Cuando acabo de aclarar mi pelo, salgo de la ducha con resignación, enrollo mi empapado cabello en una toalla suave blanca y envuelvo mi cuerpo en otra. Me seco a conciencia el cuerpo y me visto con la ropa que me ha dado Justin. Uhm, que olor. Su ropa desprende un olor delicioso y tentador que hace agudizar mis sentidos.
Miro mi ropa interior— las bragas están bien, aunque el sujetador no me lo puedo poner ya que está todo manchado de sangre y algo roto—. ¡Me cago en la puta! ¿Y que hago yo ahora? ¿Qué me pongo? Mierda. No me queda otra...Me pongo las bragas pero no el sujetador. Me visto— pantalones de chándal negro con dos rayas azules cían a los lados y y una camiseta blanca básica masculina—.

No me hace ni puta gracia no llevar sujetador. Se me marcan ligeramente los pezones y odio que suceda eso. Menos mal que tengo el pelo suficientemente largo para tapar mis pechos por encima y que no se note demasiado. Como no tengo nada que ponerme en los pies, salgo descalza para afuera.

Encuentro a Justin sentado en el filo de la cama, esperando. Me mira de arriba a abajo y yo bajo de inmediato la cabeza. ¡Para! Este cerdo me incomoda.

-¿Ya has acabado de ducharte?- ¿Es que no es obvio, McCann? Qué estúpido.
-¿Acaso no lo ves?- le propino borde y alzando la cabeza para mirarle directamente a los ojos.
-Vale, ya lo veo- contesta. Me esperaba otra reacción. Algo así como un ataque de ira por haberme querido quedar por encima, pero nada. Un ''Vale, ya lo veo'' muy natural.
-¿Qué coño vas a hacer conmigo ahora, McCann?
-No me llames así- me pide.
-Te llamaré como me de la gana- ¡Mierda! ¿Que haces Nicki? No le contestes así, ¿quieres que te pegue? Mi subconsciente pega un bote en su sillón y las gafas de medio bote se le caen.
-¡No me llames ''McCann''!- me grita acercándose amenazante a mi.

Mierda. Creo que me va a pegar. Lo siento, McCann. ¿Porque no puedo controlarme? Hostias. Tiene la idea de hacerlo, pero se retracta y aprieta la mandíbula. Está a escasos centímetros de mi. Noto su aliento azotándome la cara y me produce asco por ser quien es. Algo silencioso, una cadencia de moralidad nace en el fondo de mi, una pequeña Diosa fulgurante se despierta. Le tengo tan cerca...Mhm, ese exquisito olor. Nerviosismo. Algo en el estómago. Las manos me tiemblan ligeramente y mi mirada duda. ¿Esos sentimientos contradictorios juntos en el mismo instante?

-¿Y cómo quieres que te llame?-le pregunto- ¿Señor McCann, quizás?
-No- niega con la cabeza- El señor McCann es Jeremy. Tengo un nombre, ¿sabes? Llámame por él.
-De acuerdo. Justin- cedo a llamarle por su maldito nombre. ¿Porque tanto problema con su apellido?
-Gracias- agradece con una sonrisa sincera. ¿Y esa sonrisa? Y qué sonrisa. Esconde algo. No lo entiendo. ¿Como puede ser quien es y, después, sonreír de esa forma? ¿De qué va todo esto? ¿Es bipolar o qué? Tan de pronto me trata mal como me sonríe. No le entiendo. No entiendo nada de su comportamiento. Sé que esconde algo pero no sé de que se trata.¡Agh, quiero saberlo! McCann, un dólar por tus secretos.

Me lo quedo mirando sin saber que hacer; si sentarme en el suelo, sentarme en la cama, pegarle una hostia por capullo, quedarme parada ahí...¿Que narices hago?
Por suerte, él se adelanta a los acontecimientos.

-No te voy a atar- murmura.
-Bien. Estoy incómoda.
-Me voy a quedar aquí contigo todo el día, ¿vale?
-Pues vale.
-¿Puedes ser un poco más amable?-pregunta, aunque algo me dice que quería exigirlo, irritado.
-Tú no lo eres conmigo.
-¿Que no lo soy?- me mira frustrado.
-Me has secuestrado, me has casi pegado,..., ¿de verdad crees que eso es ser amable?
-No te secuestré, te salvé. No te he casi pegado, sólo me he acercado a ti. ¡Maldita sea!
-No me has salvado.
-Si lo he hecho-asegura.
-No-¡Que no! ¡No lo has hecho! ¡Estoy aquí, contigo! Yo te odio.
-Te vuelvo a repetir que sí.
-¡No lo has hecho! Me has alejado de mi familia, de mis amigos, me has encerrado en esta puta habitación, no sé dónde estoy ni que hago aquí, no sé que quieres hacer conmigo, no sé si le has hecho daño a mi familia o si se lo vas a hacer...-pierdo las riendas de mi compostura. No me deja soltarle todo lo que creo y siento. Agh, este cerdo es tan irritante.
-¡Te salvé!- me vuelve a gritar cerca de mi- Te alejé de las llamas y de las explosiones en ese almacén, agradece que estés viva. ¡Sino estarías muerta!- vuelve a gritarme y se aleja hacia la puerta. La abre bruscamente- ¡No debería haberte sacado de allí, sólo me traes problemas!

Y se marcha dejándome sola en esa asquerosa habitación. ¿Algo positivo? Ya no estoy atada ni esposada. ¿Algo negativo? Quizás la he cagado aún más.


********************************************************************************

HOLOOOOOO. Este a mi hermana separada al nacer e.e loveya.